Haciendo amigos

Algo muy gratificante para los segovianos es hacer amigos, y el cochinillo es una gran excusa para ello. Turistas de todas partes del mundo, que no se sabe de que manera, conocieron de un pequeño lugar de España en el que el cochinillo se trata de una manera especial, tanto que lo trocean con un plato. Vienen ilusionados y emocionados por disfrutar de una tradicción singular y eso a los segovianos nos hace responder con la misma ilusión y sentirnos orgullosos de poder regalarles algo que ya es parte de nosotros, de nuestra cultura. Pero si a esto le añadimos que esa persona con la que compartimos plato la admiramos por su valía, por ser únicos en lo que hacen, en definitiva por elevar al ser humano por su arte, por dejar algo más en nosotros que una  historia bien contada, entonces los segovianos somos completamentes felices.

Podríamos contar una retahíla de famosos que han pasado por nuestras mesas, tantos que ni en una página de Internet tendrían cabida. Pero si es bonito recordar el paso de Sofía Loren por Segovia y las bromas que compartieron por su cintura de avispa, y si el cochinillo engordaba (a la vista está que no lo hizo).

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O la llegada de un jovencísimo Julí, con sonrisa de niño pero rostro despierto a disfrutar de un cochinillo que ya era cortado con arte. Arte que compartía con José Tomás, tan serio, como profundo y que nos dejó un poso de trascendencia en su paso por Segovia.

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También tuvimos la suerte de compartir conversación con Mario Moreno, Cantimflas, muy afable en la conversación,  y que solo le faltó rebañarse el plato.

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O  la más reciente visita de Antonio Banderas y su encantadora Melanie Griffith, con un acento imposible pero tremendamente entrañable en el trato. Gracias a todos los que pasaron por estas tierras porque nos dejarón algo más que una simple visita, la sensación de que eramos amigos.

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